Archive for October, 2008

Mi pequeña realidad

Saturday, October 25th, 2008

A veces la realidad existe. A veces la realidad se superpone. Es difícil mirar lo que escribes cuando una verdad acecha. Me ocurre, estoy transpuesto y me cuesta hacerlo teclado. La verdad es una, aunque siempre sean varias. La verdad es lo que ocurre dentro de cada uno. La única verdad, la única verdad en tu mundo, eres tú. Por mucho más que te pese. Por favor, siente!!!! cómo la sangre fluye por tus venas. Quizá la única verdad es ésa.

Y hablando de verdad, aunque me cueste reconocerlo, no hay verdad tan grande como el amor… o hablo de sexo? A veces el sexo puede tapar al amor. Solo a veces, a la larga no.

Creer en el amor tiene consecuencias, o más bien, contradicciones. Pero yo creo que la gracia del amor estriba en la íntima y autoelegida elección. En dejarse llevar por una fuerza que, de repente, te arrastra a la felicidad.

Un Dios inteligente y actuador

Saturday, October 18th, 2008

Si pensáramos en un sistema caótico, con millones de variables afectadas (cada ser vivo, cada proteína, cada célula, cada planeta, cada proceso de herencia genética) basado en ecuaciones diferenciales de grado n, podríamos considerarlo un genio de las matemáticas por, simplemente, hacer que el sistema, a pesar de ser evolutivo (renovando continuamente las variables), sea terriblemente estable, es decir, no se le vaya alguna variable hasta el infinito.

Si por un momento, pudiéramos pensar que existe un arquitecto de estas ecuaciones, que desde hace unos siglos nos empeñamos en seguir buscando, podríamos perfectamente entender que eso para mí sería un posible concepto de Dios.

Por tanto, para mí la pregunta de si existe un arquitecto del universo es una cuestión religiosa. Y yo, la verdad, es que por mi experiencia vital, creo que sí existe un arquitecto.

Lo primero que observo es que realmente, casi siempre, las condiciones de libertad son pequeñas, es decir, las opciones en la vida de un ser vivo, realmente son muy limitadas. A veces el camino por la vida, me parece como aquellos juegos de aventura gráficas en los que había unas 20 acciones posibles, pues eso, a veces, creo que en la vida solo se hacen, realmente, pocas cosas, por tanto, considero que vivimos en mundo atado por bastantes restricciones y estas restricciones afectan no solo al hombre sino también al resto de niveles que conforman la naturaleza, animal, vegetal, mineral, proteína…

En la naturaleza, realmente, es muy difícil cambiar las cosas. Por ello, considero que es un sistema, éste, terriblemente reglado y solo la cantidad de restricciones ya me hace pensar en una mente retorcida capaz de crearlo.

Otro motivo por el que podría creer que el arquitecto del sistema existe es que intervenga en el sistema. Es decir, si existe algún tipo de ente o fuerza que toma decisiones sobre el rumbo del mundo y lo cambia actuando a veces, podría pensar también en la existencia de algo parecido a Dios. Y ciertamente, la naturaleza creo que es a veces capaz de regularse de perturbaciones de manera que no cumplen completamente la ecuación.

Posiblemente en la ecuación hay saltos, pero a veces la vida da unos saltos muy curiosos. Podría traducirse a muy diferentes niveles, también. A veces hay ecuaciones matemáticas que parecen dirigidas, como la de las órbitas, como ya comenté antes. Creer en ese Dios sería como pensar que el día que el sistema se vuelva realmente inestable, aparecerá para salvarnos.

En cualquier caso, aunque es una opinión, yo lo creo. Creo que hay un arquitecto. Por ambos motivos. También creo que esos libritos de curas y monaguillos hablan de otra cosa, o quizás son solo una consecuencia de ciertas intervenciones dirigidas por el arquitecto.

Bueno, quizás eso me vuelva, finalmente un religioso, pero el conocimiento solo me ha regalado la extraña felicidad de cambiar una pregunta por otra, ¿para qué lo ha creado?. No me quejo de mi suerte, prefiero que exista a que no. Pero ya que existe, descubrir qué gana el arquitecto con esto me intriga.

La estabilidad planetaria

Wednesday, October 15th, 2008

La ciencia siempre ha tenido un conocimiento del universo empírico.

Las leyes más importantes de la gravitación universal fueron formuladas por Kepler, la primera determina que la órbita de un planeta alrededor del sol describía órbitas elípticas (una elipse es la figura que determinaría el conjunto de puntos cuya suma de distancias a dos focos es constante) planas, estando el sol en uno de sus focos. La segunda determina una ley matemática para el cálculo de la velocidad en cada punto de su órbita y la tercera, que luego fue mejorada por Newton, determina una ley para el cálculo del periodo en función del radio medio de la órbita.

Estas leyes son empíricas, es decir, se basan en intentar refrendar matemáticamente una observación realizada durante muchos años, pero en ningún momento tenemos idea de por qué estas leyes se cumplen. Solo sabemos, o asumimos, que se cumplen.

Con ayuda de estas leyes, Newton determinó la ley de gravitación universal, de la que se extrae, entre otras, la ley de la gravedad, elemento con el que seguramente estamos familiarizados. Finalmente llegó Einstein y completó el estudio con la teoría de la relatividad (según Einstein la Tierra deforma el espacio-tiempo de nuestro entorno, de manera que el propio espacio nos empuja hacia el suelo). Einstein describe interacciones de la gravedad con otras fuerzas. Por ejemplo:

- La frecuencia de la luz decrece al pasar por una región de elevada gravedad.
- Los relojes situados en condiciones de gravedad elevada van más lentos que los situados en entornos sin gravedad.
- Diferentes señales atravesando un campo gravitacional intenso necesitan más tiempo para hacerlo.

Si aplicamos los simples principios de la mecánica clásica, llegaremos a un sistema inestable. Podríamos decir que lo que determina las leyes de la gravitación clásica es que los cuerpos mantienen órbitas estables desde el punto de vista que igualan su fuerza gravitacional (que las atrae al sol) con su fuerza cinética (en función de la velocidad que llevan, aparece una fuerza de escape que las atrae al sol).

No obstante, la mecánica clásica no determina qué hace variar la velocidad de los planetas en su órbita y, lo que es más importante, cómo reaccionan los planetas ante inestabilidades. La igualación de las fuerzas de gravedad y cinética determina un punto de equilibrio, pero físicamente, si un planeta se desplazara de dicho punto de equilibrio, no volvería a equilibrarse.

Es decir, si un planeta estuviera por un momento más cerca del sol que el punto de equilibrio, la fuerza del sol sería cada vez más mayor, por lo que, o el planeta aumenta su velocidad de escape o acabaría cayendo al sol. Si está más alejado, tendería a alejarse cada vez más.

Por tanto, ¿cuáles son los mecanismos de los que dispone la naturaleza para hacer estable un sistema de equilibrio inestable como las fuerzas gravitatorias? Y, tenemos que decir, que el equilibrio está continuamente atacado… no solo el choque de un meteorito contra un planeta debería producir en él una variación de su velocidad que lo condujera a una órbita inestable sino que cualquier fuerza de atracción que un planeta ejerciera sobre otro (cuando la órbita de Mercurio es muy cercana a la de tierra, debería arrastrarnos hacia él y perder nuestra órbita estable).

La teoría cuántica, establece un punto abierto de interacción de otras energías, incluso, una visión ficticia de la fuerza de la gravedad para explicar los fenómenos. Es como si la tierra tuviera una órbita predeterminada y creara la sensación de gravedad para adecuarse a la misma.

Sea como fuera, debe haber mecanismo reguladores dentro de la cinemática universal que hace que los planetas regulen continuamente su equilibrio planetario. Como si vinieran predeterminados con una voluntad de equilibrio que les hiciera mantenerse firmes ante ataques a su estabilidad. Es como si los planetas fueran por una autopista y, cuando llegaran las curvas, hubiera algo que girara el volante y les hiciera mantenerse siempre en el mismo carril, variando incluso la velocidad del vehículo para evitar posibles colisiones.

La ciencia solo aporta números y fórmulas, pero dudo mucho que estemos cerca de determinar el concepto primordial de este equilibrio. Podemos observarlos, como hizo Kepler, podemos cuantificarlo, como intentó Newton y podemos relativilizarlo, como hizo Einstein, pero ¿podremos determinar la causa?

La vida: Excepción normalizada

Sunday, October 5th, 2008

El universo es demasiado grande como que para el antropocentrismo lo pueda explicar. Considerar que el universo ha sido creado por Dios para el hombre es como pensar que la tierra fue creada para dar goce a un grano de arena. En el siglo IV a.C. Metrodoro de Quíos dijo “Asegurar que la Tierra es el único mundo poblado en el espacio infinito es tan absurdo como suponer que en un inmenso campo sembrado de trigo crece una sola espiga”.

La vida es una realidad altamente improbable. Cuando existe una probabilidad entre 1 billón de que ocurra algo y finalmente ocurre, lo llamamos milagro, pero entre 1000 billones de ocurrencias los milagros son necesarios. Sería un milagro que no hubiera alrededor de 1000 milagros en un espacio muestral como el que indico.

Otro problema es si existe o no vida inteligente. De momento no hemos encontrado ni siquiera bacterias en nuestro sistema solar. Seguramente la gente se mostraría poco ilusionada si se encontraran cangrejos en Júpiter, porque nosotros los humanos no consideramos inteligentes a los cangrejos, a no ser que midan más de 2 metros, claro. Pero sería todo un hallazgo. Seguramente los telediarios harían informativos especiales sobre la vida de los cangrejos y la gente se compraría réplicas a medida y pondrían en sus azoteas mensajes como “Bienvenidos cangrejos” o “Yo siempre he andado hacia atrás” visibles desde el Google Earth. Pero aunque la gente no sepa qué significa un hallazgo como éste, no deja de ser un hallazgo prodigioso. Dos planetas en el mismo sistema solar con vida celular!!!.

Pero sería posible y como es posible, no sería un milagro, solo un prodigio. Otro problema en la probabilidad es la contemporaneidad.

Los científicos datan la aparición de los homínidos hace unos 4000 millones de años, pero es posible que hubiera existido vida en otros planetas antes de nuestra aparición. Esta idea estaría amparada por el hecho de que hace billones de años los planetas más lejanos al sol eran más calientes y podrían haber desarrollado formas de vida o climas similares a los nuestros. Es de reciente conocimiento la acusación de ciertos ex-trabajadores de la NASA, que vieron en directo la filmación original del Apolo 11, no la que supuestamente luego nos pasaron a los demás, en las que se podían ver algunas estructuras en ruinas que hacían como de casa, ya que tenían puertas y ventanas. Pero no nos hagamos ilusiones, de ser cierto, pueden hablar de la existencia de vida en la luna hace miles o millones de años. Por cierto, quisiera añadir que en la NASA siguen un protocolo según el cual, caso de conocer la existencia de vida extraterrestre, queda completamente claro que debe ser ocultada a la opinión pública por los efectos que este conocimiento pudieran tener en la población, por lo que tampoco sería tan incoherente, normas de la NASA en la mano, que esta ocultación de información se hubiera hecho o se siga haciendo con nuevos hallazgos.

Volviendo al carácter general de este post, debe quedarnos claro que nos es imposible asegurar al 100% tanto que no haya en la actualidad y en el universo vida fuera de nuestra planeta como que en otro tiempo la haya habido en el sistema solar. Quizás la pregunta más difícil de contestar sería si específicamente existe en la actualidad vida inteligente en el universo que, aunque no proceda de nuestro sistema solar, sea capaz de viajar hasta el mismo. Quizás de esto pensaré en otro momento.

La vida es una ocurrencia altamente improbable que en un espacio muestral como el universo acaba siendo una norma necesaria.