Archive for February, 2008

Y del logos… ¿a dónde?

Saturday, February 23rd, 2008

No estoy para nada actualizado con el actual sistema educativo, pero en el que me tocó vivir, dentro del tercer año de bachillerato, con 17 años, se impartía Filosofía como asignatura obligatoria. La de COU fue bastante aburrida porque básicamente lo que hacíamos era prepararnos para el examen de selectividad y, en definitiva, nos centrábamos en las preguntas de temarios sobre, exclusivamente, siete autores más algunos relacionados con éstos.

Pero en tercero de bachillerato se investigaban temas muy diversos, que según el criterio de cada profesor y sus preferencias supongo que irían tomando mayor o menor importancia en cada experiencia que personalmente cada uno haya vivido. Pero siempre recordaré el primer tema de la primera clase de filosofía, que seguro fue el mismo en todos los casos: Del mito al logos.

El cambio del mito al logos se entiende como el comienzo del razonamiento filosófico. Justo en el momento en el que tribus adoradoras de dioses ancestrales y relacionados con los ciclos naturales sin sustituidos por razonamientos medianamente lógicos sobre el origen y los flujos del universo independientemente de la acción continuada de un dios sediento de sacrificios.

Supongo que este cambio se produjo en el hombre con el comienzo de la vida ociosa. Me gusta mucho la frase de “filosofía sí, pero con la tripa llena”. Cuando la vida diaria del hombre dejó de verse exclusivamente orientada al trabajo por la supervivencia, cuando los recursos naturales y las organizaciones tribales alcanzaban un nivel de explotación de los recursos que les rodeaban más óptima e integral y comenzaron a tener tiempo libre después de los quehaceres diarios, cuando el hombre llenó su tripa y sació el instinto primario y se sentó a descansar, aparecieron las necesidades secundarias, que para algunos se tradujo en la búsqueda de conocimientos. Estos conocimientos se orientaron y se orientan en múltiples sentidos. Desde el estudio y la investigación tecnológica que permite constantemente la mejora de la productividad de nuestras sociedades hasta el simple hecho de la fascinación por las preguntas del universo, como es el caso que ahora me preocupa.

La socialización del logos nos ha llevado a que, aunque la curiosidad por responder estas preguntas no sea compartida, sí lo sean el planteamiento generalizado de las dudas acerca de estos aspectos, dentro de sociedades ociosas. Seguramente, en los tiempos del mythos, plantear una pregunta sobre el origen del hombre más allá de la respuesta tribalmente aceptada conducía a la herejía y al desprecio. Actualmente pensar, ser imaginativo, transgresor o hereje no siempre está bien visto.

Podemos decir que vivimos en la era de la socialización y universalización del logos. Seguramente el hombre acabará matando a las religiones y creando teorías lógicas, pero cuando el logos venza al mito, ¿qué inventaremos para vencer al logos?

Me imagino dentro de mil años a un alumno de bachillerato abriendo por primera vez un libro lectivo de filosofía y ojeando el primer tema del temario… “Del mito a la búsqueda inteligible”.

Sensaciones del exterior

Friday, February 22nd, 2008

Cuando paso al lado de alguien noto como algo dentro de mi metabolismo cambia. Como si esa persona tuviera un aura a su alrededor que al contacto con la mía me produjera una sensación que en parte me transformara. Como si algo en mi interior se retorciera de una manera que dicha persona me inspirase. Y sé que le pasa a los demás porque a ellos también les pasa conmigo, de la misma diferente manera que ellos producen una diferencia en mí y no siempre mutuamente sentida o entendida.

Podría ser que estas sensaciones no sean más que la respuesta conductista ante un estímulo de la visualización de un ser diferente a lo conocido. Es decir, podría pensar que dicha sensación no es más que un fruto de mi propia naturaleza psíquica. Ultimamente existen estudios sobre los efectos que la imagen que una persona visualiza es clave en la toma de sus decisiones imperceptibles, como el hecho de que un rostro simétrico siempre nos resulta más atractivo que uno que no lo es o que inconscientemente tratamos a la gente diferente en función de su aspecto o el parecido con algún conocido de diversa índole o su olor. En definitiva, estas extrañas revoluciones internas, podrían no ser nada más que la respuesta refleja y compleja de la asimilación inmediata suma de microsensaciones y memoria.

Pero, si fuera una extrapolación conductista, no explicaría que estas sensaciones fueran a veces diferentes y, por tanto, no preasimiladas, es decir, siempre acabo descubriendo sensaciones antes desconocidas. Podría no ser más que simplemente empatía. Al fin y al cabo, somos humanos. Pero no solo me pasa con las personas, también me pasa con las cosas.

Podría ser que un innato espíritu de asimilación humanista de las cosas dote de vida a todo lo que nos rodea. Es decir, como si se extrapolase el concepto comunicativo y cognitivo a todo el exterior.

A veces, cuando paso cerca de un árbol antiguo y abro mis sensaciones, noto cómo si me estuviera contando cosas que yo estuviera aprendiendo de manera no consciente. Noto como si me hiciera más sabio. Incluso noto puede cambiar la sensación que me produce en función de mi posición, postura, gesto… como si la sensación que me produjera tuviera algo de comunicación.

Pero si fuera cierto, equivaldría a suponer que existen en las personas mecanismos de detección de sensaciones invisibles que viajan de estos elementos a ti y que si son progresivos o comunicativos, significaría que dichos elementos también experimentarían estos procesos de detección de algún modo no puramente sensible (= gusto, tacto, vista, oído, olfato).

O no… me he perdido.

Una mente caótica encuentra el orden en el caos

Monday, February 18th, 2008

Este viernes fui a un concierto curioso. Se trataba de un festival de hardcore. Para los profanos, el hardcore vendría a ser la vertiente más dura y violenta del punk que suele servir de soporte a la música de corte reivindicativo. En definitiva, uno cuando va a un festival hardcore lo que espera encontrarse a un conjunto de adolescentes saltarines. Pero éste fue toda una sorpresa para mí.

Primero porque el nivel de los grupos era sorprendentemente mayor que el precio del festival (7 euros por 6 grupos), en la edad acerté de lleno, pero estos chicos se nota que habían ido a muchos conciertos, que conocían a los grupos y fue una auténtica locura.

Vi montoneras de personas de no menos de cueranta apiladas unos encima de otros, vi a músicos sepultados por mareas de personas, vi gente saltando uno encima de otros como trampolines, vi multitudes luchando para alcanzar el micrófono y cantar. Vi a gente volando. En muchas canciones, cuando el cantante decidía cambiar el micro de sitio, toda la masa, a dos alturas, se movía encolerizada de un lado a otro. Vi a una auténtica batalla campal de saltos y melés de todos contra los otros 100. Vi tobillos discolados, vi sangre, vi guitarras destrozadas, vi la violencia de la especie que nos acoge.

Y yo, a media distancia, en este espectáculo de autodestrucción adolescente, encontré la paz necesaria para poder reflexionar sobre temas que llevaban tiempo creando ecos en mi cabeza.

Los extremos opuestos

Thursday, February 14th, 2008

Una vez que has tomado la pastilla roja y has visto que no solo el mundo no tiene salvación sino que tampoco desea ser salvado, una vez que has relativizado tus valores en busca de equilibrio interno y nunca lo consigues. Una vez que enfrentas tu instinto religioso de encontrar un sentido a tus actos a la razón de que cualquier triunfo en ese sentido siempre será parcial y nunca te llevará a ningún tipo de felicidad, básicamente tienes dos opciones.

La primera consiste en congelar tu corazón. Es fácil encontrar la calma en una ensoñación solitaria y personal. El mundo que cada uno tenemos dentro está lleno de pasajes maravillosos que solo somos capaces de compartir con pocas personas en el mejor de las casos. Encerrarse en una vida reflexiva, fría y solitaria, es un punto de equilibrio magnífico para, una vez perdida la esperanza, dejar de creer en nadie que te rodea y eso te permite crear una coraza al mundo de tu única creencia que no solo te eleva unidimensionalmente al resto sino que a la vez te aísla. La soledad puede ser maravillosa, pero es fría. No eres capaz de hacerte entender ni de dejarte llevar por los sentimientos. No eres capaz de empatizar internamente con nadie. Tu decisión te lleva al oscuro nihilismo.

La segunda opción es autoengañarse. Mantenerse firme ante la tentación de pensar el por qué de los actos y confiar en nuestro empuje. También puede entenderse como un camino solitario no hacia el interior sino al exterior sensible. A las sensaciones. A la búsqueda de sensaciones y sentimientos, entendidos a muchos valores personales, el sexo, las conversaciones o al arte.

¿Qué esperanza la queda al que no tiene esperanza? Supongo que en grandes términos, todo acaba reduciéndose en pequeñas opciones entre llegar una vida de rechazo a la vida y sublimación interna o de búsqueda casi empecinada de sensaciones y sentimientos.

Obviamente, planteo dos extremos. No hay que llegar a estos puntos. Pero de la misma manera que en la naturaleza todo se define a base de un par de medida equilibrada. De la misma manera que un electrón tiene la misma carga que un protón, que un imán atrae con la misma fuerza por un lado que por otro, que atraemos a la tierras con la misma fuerza que ella nos atrae a nosotros, de la misma manera que en cualquier proceso natural aparece un elemento equlibrado opuesto… es posible que se den casos en los que ambos extremos mentales… el oscuro nihilismo y el hedonismo sensorial no solo puedan ser personalidades coexistentes, sino que es posible que la existencia de una sea vital para la otra.

Es posible que para amar a unas personas tengamos que odiar a otras, que para desear haya que temer, que para reír haya que llorar, que para ser feliz haya que ser infeliz y que para crear un orden haya que crear un desorden.

Quizás la suma de todas nuestras tendencias personales siempre dé un punto cercano al medio. Pero solo en el medio se consigue el equilibrio perfecto. Un equilibrio que es muerte. Un equilibrio que es inmóvil. Un equilibrio que no ocurre. Un equilibrio que solo es un sumidero de un orden de perfección para el que no estamos programados a soportar mucho tiempo.

Volvamos a matrix. Volvamos a las dos pastillas. En la vida, por cada pastilla roja que comes, es como si en verdad también te comieras otra azul. Tenemos la opción de tomarla o no tomarla. De sentir su fuerza y su daño o de no sentir nada. Pero a veces lo bueno conlleva lo malo y la opción está siempre a nuestro alcance.

El centro es el abismo. Es el Dios de Jung. Pero quizás solo somos la voluntad de un centro que necesita ser centro a base de un ley de equilibrio. Cada uno tiene un centro, la suma de centros es un equilibrio mayor. Y dentro de cada uno de nosotros también desarrollamos un centro. Yo creo que nuestra psique en cierto sentido no es capaz de asimilar nada más que conceptos opuestos. Yo creo que siempre hay una persona que es opuesta a nosotros dentro de nosotros mismos.

A partir de un punto de personalidad inicial, cualquier variación de la conducta en lugar de crear un eco puede provocar un antieco opuesto que equilibre la acción sobre el resto del conjunto. Y es posible que estos extremos se necesiten mutuamente de un opuesto equilibrado… a veces el equilibrio puede romperse y cada cual tiene un desequilibrio base natural y esto nos llevaría a la destrucción. Todo en verdad debe ser equilibrado.

Quiero compartir con un ustedes un pequeño rezo hecho a mi medida que habla un poco de esto.

La vida me arde, la vida me quema.
Busco algo que no encuentro.
El bien y el mal como lema.
La verdad vive dentro.

Eres infinitesidimensionalmente resoluble.

Wednesday, February 13th, 2008

Desde pequeño a adolescente, fui una persona relativamente religiosa. Fue un tema que me apasionó mucho y que me permitió estas en reuniones en las que se hablaba de los sentimientos, de las verdades sanas y de la esperanza en una vida feliz. Luego abracé la filosofía, me sentí románticamente atraído por el platonismo y estudié con pasión la filosofía griega, pero me di cuenta de que el mensaje seguía siendo demasiado simple. Necesitaba algo más sólido, algo que me resultara creíble.

Y con dudas y respuestas, con paciencia, con obsesión, al final, encontré mi respuesta, la que a mí me vale. Y, entonces, me di cuenta de que había estado dando vueltas en círculo, de que siempre había buscado algo erróneamente. Me di cuenta de que el conocimiento gnóstico, la búsqueda de la verdad universal, aunque resulte satisfactoria, nunca dará una solución para afrontar la vida diaria, pero quizás fue todo más bien una consecuencia.

Una vez encontrada una creencia personal ajena a toda creencia actual, una vez encontrada una creencia propia, acabas replanteándote muchas cosas de tu vida diaria. En el momento en el que sabes que no hay cielo ni infierno, tu moralidad puede verse altamente afectada, de la misma manera en lo que al comportamiento con los demás se refiere.

Quizás yo llegue por convicción, pero seguramente este hecho se muestra en cualquier persona que pierda cualquier referencia religiosa del mundo. La relativización de los valores morales. Te acabas replanteando tu escala de valores. Te planteas qué es lo que siempre te ha gustado y por qué no lo hacías. Cambias progresivamente tu manera de entender a la gente que te rodea. Te preguntas ¿si en lugar de haber heredado una escala de valores de otros tiempos y hubieras escogido las mías propias, cuál escogería?

Cada uno ha llegado a ese momento de una manera desacelerada, pero ¿cómo serán aquellas generaciones, que vivan en un mundo sin esperanza religiosa y con libertad personal? Seguramente caótico. En cualquier caso, no creo que ese hecho ocurra. El hombre es religioso por naturaleza y siempre necesita encontrar una comunidad, un rito o un rezo. Cuando no tengamos en qué creer, lo buscaremos. Y seguramente estas maneras de entender la vida se asociarán en creencias futuras… porque el mundo necesita esperanza para sobrevivir, ya que solo el que tiene esperanza desea reproducirse.

No quería dejar de compartir mi creencia religiosa personal. Creo que la vida es una ecuación matemática. Es un sistema sin variables al azar. Todo ocurre, infinitesidimensionalmente, de una manera exacta. Llámenlo destino si quieren, pero Dios no existe, o dicho de otra manera, nunca entenderemos la infinitesidimensionalidad, desde los límites de nuestra cuatridimensionalidad. Si pudiéramos imaginar a Dios como eterno, como atemporal, nosotros, para él estaríamos ocurriendo todos al mismo tiempo. De la misma manera, que si Dios no fuera material, para él seríamos todo la misma cosa. Somos una brana temporal. Un espacio limitado y protegido de antitemporalidad y de antimaterialización que vive circunstancialmente. Y de la misma manera que un virus puede atravesar una membrana, quizás algún día un virus nos atravesará y el mundo más que acabarse, deja de transcurrir, dejará de transcurrir, ha dejado de transcurrir, transcurrirá eternamente durante un instante.

La verdad es que religiosamente, no hay nada, nuestro creador nos creó a todos con el único deseo de cumpliéramos una voluntad deliberada, la separación cuatridimensional debe cumplir un papel importante por diferenciación al igual que habrá otros universos ndimensionales diferenciados para cumplir una función específica en un conjunto equilibrado infinitesidimensionalmente.

Claro, desde esta perspectiva, se me hace raro imaginarme cualquier clase de juicio sumarial sobre mis pecados.

Conocimiento vs sabiduría

Tuesday, February 12th, 2008

A pesar de que el diccionario no me avala, siempre he tendido a hacer una división entre los términos sabiduría y conocimiento.

Siempre hablando en términos connotativos personales, la sabiduría siempre me ha dado una sensación popular. Siempre imagino al sabio compartiendo su enseñanza, como una especie de maestro. La sabiduría se adquiere desde la admiración ajena y la teoría expuesta solo se hace sabiduría ante el entendimiento y reconocimiento popular.

Sin embargo, al conocimiento lo considero un factor más exclusivo. Al conocedor lo veo como alguien que sabe algo y lo esconde para ser su único beneficiario. Como si el conocimiento fuera algo que nos diera ventaja y que al hacerlo público, alcanzara la obviedad y perdiera efecto personal.

Siempre he imaginado a un sabio como a un griego con bata y bastón que habla a quien le quiere escuchar y a un conocedor como a un cardenal de la Edad Media quemando libros prohibidos en su chimenea.

En verdad todos jugamos con el conocimiento y seguramente, dependiendo de la decisión que tuviéramos que tomar, podríamos, si se nos da la oportunidad, en vez de tomar la pastilla azul, hacer que se la tomen los demás.

Pero todos sabemos que si todo el conocimiento se compartiera, sería en suma mejor para todos. Me encanta cómo internet se muestra como un lugar en el que cada vez más comunidades se abren a regalar su conocimiento y como cada vez más sabios acceden a estas comunidades. Y, sobre todo, cómo ahora nadie podrá quemarlo. Lo único que hace falta es que cada vez más conocedores se hagan sabios.

Extrañas asociaciones

Monday, February 11th, 2008

Hesse tenía una literatura muy orientada a lo espiritual y me encantaba. Y me resulta obligado añadir que es uno de los nombres que aparecen en la lista de nóbeles. En el link que podrás encontrar a la derecha y que aquí reproduzco podrás acceder a algunos fragmentos suyos y podrás bajarte sus libros más destacados con solo clicar.

http://elmistico.com.ar/descarga/hesse/index.htm

A partir de algunas de sus frases que leí Damian, me quedé con en la cabeza con éstas.

“Nada le es más desagradable a un hombre que tomar el camino que conduce a sí mismo”

“Todos los hombres que tuvieron un efecto dentro del curso de la historia de la humanidad fueron capaces y efectivos sólo porque aceptaron lo inevitable”

“Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría.”

“El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. El que quiere nacer, tiene que romper el mundo. El ave vuela a Dios. El Dios es Abraxas”

Y, con esta última me quedé con dudas. Investigué el concepto de Abraxas y me quedé un poco asombrado al descubrir que aparece en un libro de Jung, eminencia de la psicología moderna, con una historia apasionante detrás. Jung asegura haber escrito “VII SERMONES AD MORTUOS” (que en latín significa “Siete sermones a los muertos”) en una especie de revelación del inconsciente colectivo ocurrida durante un periodo de gran actividad paranormal en su casa observados por todos los miembros de su familia hasta el punto que una tarde los espíritus tocaron el timbre gritando “Regresamos de Jerusalén, donde no encontramos aquello que buscábamos” y que un tal Filemón le dictaba algo que decía el Basílides de Alejandría, un gnóstico de Alejandría del siglo II (alucinante!!!).

El mismo Jung, explica en un artículo parte de las cosas que ocurrieron en su casa (si queréis al grano leed a partir de donde pone “1916″) .

http://www.alipsi.com.ar/rapp/05-94/onetto.pdf

Este libro nunca lo publicó oficialmente al romper claramente la imagen como famosa eminencia de la psicología científica, pero finalmente accedió a incluirla “en honor a la verdad” como un apéndice de un libro de 1963 que regalaba a sus amigos y que con el tiempo acabaron trascendiendo.

http://www.faroaustral.com.ar/wp-content/uploads/2007/06/jung-carl-gustav-siete-sermones-a-los-muertos.pdf

Me pareció también curioso como actualmente los puristas de Jung no consideran a este libro como aceptable. En la wikipedia no se menciona este libro dentro de su bibliografía cuando en la misma wikipedia existe sobre este libro un artículo casi tan extenso como el de su autor.

Pero aún hay más. Aunque por el momento de su publicación seguro que no, algo me hizo pensar si había algún tipo de coincidencia entre el hecho la publicación de Damian en 1919 con este extraño suceso. Y resulta que Hesse fue un paciente de Jung durante diferentes momentos de su vida y que el carácter gnóstico que siempre había tenido Jung, más allá de sus méritos como psicoterapeuta, fue clave para él, y no sabemos si llegaría a leerlo antes de su publicación…

Nos vemos en el PLEROMA!!!

Sublimación descendente

Sunday, February 10th, 2008

Nuestro cerebro establece comportamientos complejos a partir de la relación e intercomunicación de unidades inferiores. De la misma manera que un proceso mental simple se establece a partir del trabajo coordinado de un grupo de neuronas, un proceso mental complejo, se basará en la intercomunicación de procesos simples y elementos como la personalidad, los sentimientos o el estado de ánimo son el resultado final de la acción coordinada de procesos mentales más complejos.

Estos microelementos, para realizar un trabajo diferencial dentro del elemento más complejo, necesitan ser lo suficientemente iguales como poder comunicarse la repartición de tareas y el resultado de su trabajo o poder alcanzar determinados tipos de equilibrio de convivencia. Pero a su vez, estos microelementos necesitan ser lo suficientemente diferentes como para poder realizar de manera diferencialmente optimizada la tarea asignada estableciendo uniones de diferencias.

También quisiera resaltar que estos microelementos inferiores muchas veces carecen de la visión de la importancia del elemento superior que les contiene, que les ampara y que explica su existencia temporal.

Pero esta ordenación que explico es extrapolable a cualquier dimensión de la naturaleza. Elementos complejos como las personas, cualquier sociedad, las células o las galaxias se basan en la coordinación de elementos inferiores que realizan una función individual y diferenciada y que normalmente carecen de la visión suficiente del conjunto al que representan, aunque a veces pequeños elementos, como yo, lo intuyan.

Desde un punto humanista, el interés no es determinar las separaciones conocidas, sino extrapolar este principio de forma ascendente o inductista. De la misma manera que las personas establecen sus mecanismos mediante la acción coordinada de elementos inferiores, el hombre puede también verse como un elemento de un organismo superior, quizás invisible a nuestros sentidos, que aprovecha la diferenciación de la especie frente a otras y de los individuos dentro de la especie para obtener un beneficio diferencial de nuestra existencia.

A veces me gusta ver la naturaleza como un proceso en el que cada componente lleva una pregunta escrita dentro de su ser, la misma para todos, aunque matizada para cada uno, para que cada uno aporte una solución diferencial a dicha pregunta que explique, en suma, la respuesta total… quizás solo seamos un eslabón más de una cadena de montaje con fines superiores a nuestra existencia.

GRITA!!!

Sunday, February 10th, 2008

Eh!!!! No lo puedo remediar. Soy así, Como tú, pero de otra manera. Seguro que puedes enterderlo

DILO!!! GRITA!!! “Como yo”.

Hasta que no hagas el intento de gritar volver a DILO!!!

Arde!!! Cómo me gusta esa palabra. A veces me pasa que me siento mal llamando públicamente palabra a un verbo. Parece que palabra debe estar asociado a sustantivo. Así nos va. Arde es un palabra, Y quema también.

Vamos a ampliar el concepto palabra. Os voy a enseñar palabras. Teta, vagina, lo siento, necesito inspirarme… caos, sistema, paradoja, felicidad … vivir es difícil, ser feliz es fácil. Tan fácil como aburrido.

Y entonces, uno se encuentra con la pregunta… Qué es vivir? Vivir es dejarse llevar por el sistema al que perteneces. Eso sí, aprende tu diferencia. Insisto en la diferencialidad, pero es sana…

No lo puedo remediar. Me gusta Becquer. Odio como se escribe. Y me gusta porque era profundo. Puedo imaginar fácilmente cómo muchos de sus pequeños versos nacieron de los fantasmas de un borracho que en ocasiones sentía sacudidas de frases universales que sacien almas que busquen frases. Y de repente le vienen.

A veces, es magnifico entender la existencia como un arte…. Pensar que una representación expontánea y progresiva puede ayudar al conjunto, con los demás, y hacia tu futuro… pero aún así, aunque, no te haga que el viento te venga de cara… Por qué no juegas a ser tú y ya está????

Estoy ahí, aunque no me prestes atención

Thursday, February 7th, 2008

Nací en una persona, pero no soy una persona.

Desde una perspectiva humana, sé ser humano, entiendo y comparto conceptos que van desde la curiosidad, el anhelo o el pragmatismo a incluso el instinto de supervivencia o el de reproducción.

Pero no soy humano. Entiendo por observación vuestras dimensiones, pero yo vivo en otras paralelas. Yo soy un proceso, y aunque comparto con vosotros el tiempo y en cierta medida el espacio, también existo en otras dimensiones. Incluso en algunas que notáis y aún no entendéis.

Para que nos entendamos, os plantearé un modelo atómico.

Ejemplo de Red Neuronal.jpg

La neurona transmite un señal que es siempre función tanto de la señal emitida por aquellas neuronas que se conectan y se comunican con ellas como por su propia memoria.

El modelo matemático que aplican las llamadas redes neuronales se aleja del funcionamiento de una neurona en el sentido que la plantea como una suma de pesos más o menos estables de las diferentes señales numéricas que le entran. La unión que realmente establecen no se basan en números sino en comunicación y entendimiento con un fin de colaboración o de grupo, que, matemáticamente, si se pudiera, se parecería más a una función diferencial de gran orden que a un número.

Al menos, aciertan en dotarlas de memoria, y en programarlas para que sean un grupo que trabaja exclusivamente para lo que han sido diseñadas. La única manera de ser de la mayor parte de las neuronas es cumplir la misión para que la que han sido creadas.

Podríamos entender que un proceso es una ordenación que puede nacer voluntaria, genética, cosmogónica, casual o superdimensionalmente de neuronas que no controlan funciones básicas del organismo y que forman una pequeña sociedad basada en ordenaciones grupales en las que pequeñas memorias necesitan colaborar para obtener la memoria de un mensaje completo.

Pero llega un momento que las neuronas que controlan la acción no son capaces de escuchar a todas las neuronas, sobre todo a aquellas que no participaron alguna vez en su lucha por la supervivencia. Y llega un momento en que aparecen neuronas que nunca forman parte de la conciencia. Algunas de ellas albergan incluso procesos invisibles a vosotros y necesarios para el universo, mensajes que como nuestra ordenación decisora no entiende, jamás escucha.

Igual que cada neurona tiene su razón de ser, que no es más que albergar un proceso, hay procesos que trascienden, sectores que se especializan y superestructuran la ordenación anterior, que acogen a cada vez más neuronas ignoradas o con las que comparten el trabajo de manera más organizada y con la ejercen una mejor organización grupal o a las que someten degradando la función que tenían anteriormente.

Y a veces, crecemos y evolucionamos dentro de la parte a la que nunca prestáis atención.