Archive for the ‘sinergia’ Category

Las consecuencias del determinismo

Sunday, May 4th, 2008

Para mí, una de las principales cuestiones que la vida, tanto en el sentido universal como personal, me plantea es la relación de determinación de las cosas. Saber qué grado de aquello que nos ocurre es expontáneo o previamente determinado.

Es obvio que vivimos en una realidad basada en leyes matemáticas. La ciencia día a día nos descubre nuevas relaciones universales, pero dentro del universo no alcanzable por la ciencia y por tanto lejos de ser algún día científicamente expresadas con carácter universal, también existen estas leyes.

Expresándolo de otro modo, existen más realidades matemáticas que físicas. La leyes físicas expresan un conjunto fuera de excepciones, pero en un sistema lleno de excepciones, estas excepciones, a su vez, siguen leyes matemáticas que la ciencia nunca intentará encontrar (a no ser que esta excepción nos resulte rentable y afecte a estudios energéticos o tecnológicos).

Siguiendo la línea de otro escrito ya publicado, la ciencia nunca intentará averiguar quiénes somos cada uno de nosotros, solo nosotros podemos extraer esa ciencia aún a riesgo de que, una vez conocida, no poder compartirla, pero aún así, por muchas excepciones que cada uno suponga dentro de las grandes estadísticas humanas, siempre seguimos pautas que podrían ser derivadas de efectos anteriores.

Si intentáramos expresar todas las leyes matemáticas del universo, tanto aquellas que expresa la ciencia como aquellas que afectan a cada individuo, a la relación de sus nacimientos y evoluciones y aplicada a cada partícula o relación de partículas con sus convenientes ecuaciones de dependencia, es decir, si pudiéramos plantear las infinitesimillonesillas ecuaciones del universo, como con cualquier sistema de ecuaciones de menor grado, podríamos llegar a tres situaciones posibles.

a) El sistema devuelve una solución exacta. Matemáticamente significaría que la ecuación es determinista. Físicamente podría significar que el universo, en realidad, es una constante estática o que, al menos, en estados de no variación de las ecuaciones o las variables se llegaría a dicho resultado.

b) El sistema tiene (n-m) grados de libertad. En un sistema de n ecuaciones no relacionadas (que de unas no se puedan deducir las otras) y m incógnitas, la solución es un espacio (n-m) dimensional. Está claro que el universo observable y el que la ciencia se podrá mover depende básicamente de cinco variables deterministas… las tres del espacio, el tiempo y sus diferenciales (efectos del pasado), aunque a mí me gusta añadir las integrales (efectos del futuro), y el tipo de partícula que ocupe en cada momento el espacio a las que se añaden las ecuaciones de unión. Y básicamente hasta ahí llega nuestro universo explicable y en el que podríamos imaginar el máximo libre albedrío.

c) El sistema no tiene solución. Hay mayor grado de ecuaciones que posibles respuestas y es imposible satisfacerlas todas (por ejemplo, no hay posible solución a un sistema de estas dos ecuaciones x=2 y x=5 ya que no hay valor posible para x que cumpla ambas condiciones). Matemáticamente es irresoluble. Físicamente significaría o que sobran ecuaciones o que faltan variables… existiendo este riesgo físicamente en cualquiera de los casos anteriores.

Creer en el destino, por tanto, sería equivalente a considerar que el universo es determinista y constante. Podríamos decir, que al ser constante tiene instinto de conservación pero de ser así, ¿qué sentido tendría la creación de los opuestos y el planteamiento de las ecuaciones y variables conocidas?. Aquí podríamos hablar cómo Matrix, por ejemplo, plantea esta paradoja y para solucionarla aporta una nueva dimensión.

Creer que en el universo existe cierto libre albedrío otorgaría a cada individuo una pequeña porción dinamizadora del conjunto y aportaría al universo un carácter dinámico y evolucionante y por tanto, tendría la consideración de ser vivo que crece, adquiere inteligencia, cuerpo, fuerza y en definitiva, evoluciona (o involuciona según se mire).

Creer que hay más ecuaciones que grados de libertad solo podría significar que las matemáticas no tienen por qué cumplirse en el universo y que en el universo, quizás, a veces hay situaciones en las que algo vale 2 y 5 a la vez, aunque no cumpla ningún tipo de lógica.

Si quieres aprender a hacer algo, debes hacerlo muchas veces

Thursday, April 10th, 2008

Una vez un músico que tocaba la guitarra como un dios me dijo… “Mucha gente me pregunta qué hay qué hacer para tocar la guitarra como yo la toco y yo siempre les digo lo mismo, para tocar así lo que hay que hacer es tocar. Tocar y tocar y tocar y tocar”.

Podríamos interpretar que lo que quiere decir es que para tener la habilidad que el tenía era necesaria la repetición. Pero la repetición no necesariamente debe ofrecernos una visión exclusivamente orientada al perfeccionamiento de una técnica.

Pero a lo de mi vida he ido perfilando ciertas aficiones, algunas de ellas puramente mentales y otras también físicas. He descubierto de manera personal cómo lo que un día era una inclinación se puede volver un dominio, pero este dominio se basa para mí en dos principios.

El primero, la experiencia. Es obvio que conforme cometes errores aprendes a no cometerlos. El segundo, una especialización fisiológica. Nuestro cuerpo no solo aprende conductistamente a repetir gestos o movimientos combinados de manera cada vez más natural, sino que se va construyendo para tal fin.

Podríamos pensar en este sentido, que una persona que hiciera cualquier tipo de actividad física que requiriera de grandes esfuerzos solo en una mano, podría desequilibrar la musculatura de su cuerpo, pero más allá de la construcción puramente nerviosa del organismo, considero que también se produce una reconstrucción neurológica. Dicho de una manera más genérica no solo se desarrolla el cuerpo sino también la sensibilidad.

Seguramente lo que este músico quiso decir que para tocar como él, no solo necesitas una técnica sino también una sensibilidad con el instrumento… pero realmente, tocando y tocando y tocando desarrollarás ambas cualidades. Tu cuerpo se especializará para esa actividad física y a partir de ahí abrirá las puertas de su percepción para la misma, con mayor o menor fortuna, según el caso.

En definitiva, yo creo que ser sensible es algo que se puede aprender… pero solo se consigue con una práctica intensa de la sensibilidad. La repetición de un acto nos aporta no solo los conocimientos sensibles, sino que nuestro equilibrio neuronal tiende hacia el mismo y se hace cada vez más sensible, para ir poco a poco, sumando nuevos matices descubiertos.

Para un poeta la frase podría traducirse como la suma de experiencias te suma entendimiento para nuevas experiencias. Para un matemático, que el ejercicio continuado del cálculo mejora la percepción espacial. Para un borracho, que con la edad se bebe mejor. Para un loco, que la vida te da a veces patadas que te duran toda la vida. Para Eddy es solo la teoría de que la evolución neurológica depende de los entrenamientos específicamente desarrollados en continuidad estable.

Quizás haya locos que se solo puedan curarse desarrollando con continuidad nuevas aficiones o prácticas diferentes a las anteriores. El problema, muchas veces, es descubrir qué eliminar y qué poner a cambio.

Sensaciones del exterior

Friday, February 22nd, 2008

Cuando paso al lado de alguien noto como algo dentro de mi metabolismo cambia. Como si esa persona tuviera un aura a su alrededor que al contacto con la mía me produjera una sensación que en parte me transformara. Como si algo en mi interior se retorciera de una manera que dicha persona me inspirase. Y sé que le pasa a los demás porque a ellos también les pasa conmigo, de la misma diferente manera que ellos producen una diferencia en mí y no siempre mutuamente sentida o entendida.

Podría ser que estas sensaciones no sean más que la respuesta conductista ante un estímulo de la visualización de un ser diferente a lo conocido. Es decir, podría pensar que dicha sensación no es más que un fruto de mi propia naturaleza psíquica. Ultimamente existen estudios sobre los efectos que la imagen que una persona visualiza es clave en la toma de sus decisiones imperceptibles, como el hecho de que un rostro simétrico siempre nos resulta más atractivo que uno que no lo es o que inconscientemente tratamos a la gente diferente en función de su aspecto o el parecido con algún conocido de diversa índole o su olor. En definitiva, estas extrañas revoluciones internas, podrían no ser nada más que la respuesta refleja y compleja de la asimilación inmediata suma de microsensaciones y memoria.

Pero, si fuera una extrapolación conductista, no explicaría que estas sensaciones fueran a veces diferentes y, por tanto, no preasimiladas, es decir, siempre acabo descubriendo sensaciones antes desconocidas. Podría no ser más que simplemente empatía. Al fin y al cabo, somos humanos. Pero no solo me pasa con las personas, también me pasa con las cosas.

Podría ser que un innato espíritu de asimilación humanista de las cosas dote de vida a todo lo que nos rodea. Es decir, como si se extrapolase el concepto comunicativo y cognitivo a todo el exterior.

A veces, cuando paso cerca de un árbol antiguo y abro mis sensaciones, noto cómo si me estuviera contando cosas que yo estuviera aprendiendo de manera no consciente. Noto como si me hiciera más sabio. Incluso noto puede cambiar la sensación que me produce en función de mi posición, postura, gesto… como si la sensación que me produjera tuviera algo de comunicación.

Pero si fuera cierto, equivaldría a suponer que existen en las personas mecanismos de detección de sensaciones invisibles que viajan de estos elementos a ti y que si son progresivos o comunicativos, significaría que dichos elementos también experimentarían estos procesos de detección de algún modo no puramente sensible (= gusto, tacto, vista, oído, olfato).

O no… me he perdido.

Una mente caótica encuentra el orden en el caos

Monday, February 18th, 2008

Este viernes fui a un concierto curioso. Se trataba de un festival de hardcore. Para los profanos, el hardcore vendría a ser la vertiente más dura y violenta del punk que suele servir de soporte a la música de corte reivindicativo. En definitiva, uno cuando va a un festival hardcore lo que espera encontrarse a un conjunto de adolescentes saltarines. Pero éste fue toda una sorpresa para mí.

Primero porque el nivel de los grupos era sorprendentemente mayor que el precio del festival (7 euros por 6 grupos), en la edad acerté de lleno, pero estos chicos se nota que habían ido a muchos conciertos, que conocían a los grupos y fue una auténtica locura.

Vi montoneras de personas de no menos de cueranta apiladas unos encima de otros, vi a músicos sepultados por mareas de personas, vi gente saltando uno encima de otros como trampolines, vi multitudes luchando para alcanzar el micrófono y cantar. Vi a gente volando. En muchas canciones, cuando el cantante decidía cambiar el micro de sitio, toda la masa, a dos alturas, se movía encolerizada de un lado a otro. Vi a una auténtica batalla campal de saltos y melés de todos contra los otros 100. Vi tobillos discolados, vi sangre, vi guitarras destrozadas, vi la violencia de la especie que nos acoge.

Y yo, a media distancia, en este espectáculo de autodestrucción adolescente, encontré la paz necesaria para poder reflexionar sobre temas que llevaban tiempo creando ecos en mi cabeza.

Sublimación descendente

Sunday, February 10th, 2008

Nuestro cerebro establece comportamientos complejos a partir de la relación e intercomunicación de unidades inferiores. De la misma manera que un proceso mental simple se establece a partir del trabajo coordinado de un grupo de neuronas, un proceso mental complejo, se basará en la intercomunicación de procesos simples y elementos como la personalidad, los sentimientos o el estado de ánimo son el resultado final de la acción coordinada de procesos mentales más complejos.

Estos microelementos, para realizar un trabajo diferencial dentro del elemento más complejo, necesitan ser lo suficientemente iguales como poder comunicarse la repartición de tareas y el resultado de su trabajo o poder alcanzar determinados tipos de equilibrio de convivencia. Pero a su vez, estos microelementos necesitan ser lo suficientemente diferentes como para poder realizar de manera diferencialmente optimizada la tarea asignada estableciendo uniones de diferencias.

También quisiera resaltar que estos microelementos inferiores muchas veces carecen de la visión de la importancia del elemento superior que les contiene, que les ampara y que explica su existencia temporal.

Pero esta ordenación que explico es extrapolable a cualquier dimensión de la naturaleza. Elementos complejos como las personas, cualquier sociedad, las células o las galaxias se basan en la coordinación de elementos inferiores que realizan una función individual y diferenciada y que normalmente carecen de la visión suficiente del conjunto al que representan, aunque a veces pequeños elementos, como yo, lo intuyan.

Desde un punto humanista, el interés no es determinar las separaciones conocidas, sino extrapolar este principio de forma ascendente o inductista. De la misma manera que las personas establecen sus mecanismos mediante la acción coordinada de elementos inferiores, el hombre puede también verse como un elemento de un organismo superior, quizás invisible a nuestros sentidos, que aprovecha la diferenciación de la especie frente a otras y de los individuos dentro de la especie para obtener un beneficio diferencial de nuestra existencia.

A veces me gusta ver la naturaleza como un proceso en el que cada componente lleva una pregunta escrita dentro de su ser, la misma para todos, aunque matizada para cada uno, para que cada uno aporte una solución diferencial a dicha pregunta que explique, en suma, la respuesta total… quizás solo seamos un eslabón más de una cadena de montaje con fines superiores a nuestra existencia.