Archive for the ‘cosmogonia’ Category

La estabilidad planetaria

Wednesday, October 15th, 2008

La ciencia siempre ha tenido un conocimiento del universo empírico.

Las leyes más importantes de la gravitación universal fueron formuladas por Kepler, la primera determina que la órbita de un planeta alrededor del sol describía órbitas elípticas (una elipse es la figura que determinaría el conjunto de puntos cuya suma de distancias a dos focos es constante) planas, estando el sol en uno de sus focos. La segunda determina una ley matemática para el cálculo de la velocidad en cada punto de su órbita y la tercera, que luego fue mejorada por Newton, determina una ley para el cálculo del periodo en función del radio medio de la órbita.

Estas leyes son empíricas, es decir, se basan en intentar refrendar matemáticamente una observación realizada durante muchos años, pero en ningún momento tenemos idea de por qué estas leyes se cumplen. Solo sabemos, o asumimos, que se cumplen.

Con ayuda de estas leyes, Newton determinó la ley de gravitación universal, de la que se extrae, entre otras, la ley de la gravedad, elemento con el que seguramente estamos familiarizados. Finalmente llegó Einstein y completó el estudio con la teoría de la relatividad (según Einstein la Tierra deforma el espacio-tiempo de nuestro entorno, de manera que el propio espacio nos empuja hacia el suelo). Einstein describe interacciones de la gravedad con otras fuerzas. Por ejemplo:

- La frecuencia de la luz decrece al pasar por una región de elevada gravedad.
- Los relojes situados en condiciones de gravedad elevada van más lentos que los situados en entornos sin gravedad.
- Diferentes señales atravesando un campo gravitacional intenso necesitan más tiempo para hacerlo.

Si aplicamos los simples principios de la mecánica clásica, llegaremos a un sistema inestable. Podríamos decir que lo que determina las leyes de la gravitación clásica es que los cuerpos mantienen órbitas estables desde el punto de vista que igualan su fuerza gravitacional (que las atrae al sol) con su fuerza cinética (en función de la velocidad que llevan, aparece una fuerza de escape que las atrae al sol).

No obstante, la mecánica clásica no determina qué hace variar la velocidad de los planetas en su órbita y, lo que es más importante, cómo reaccionan los planetas ante inestabilidades. La igualación de las fuerzas de gravedad y cinética determina un punto de equilibrio, pero físicamente, si un planeta se desplazara de dicho punto de equilibrio, no volvería a equilibrarse.

Es decir, si un planeta estuviera por un momento más cerca del sol que el punto de equilibrio, la fuerza del sol sería cada vez más mayor, por lo que, o el planeta aumenta su velocidad de escape o acabaría cayendo al sol. Si está más alejado, tendería a alejarse cada vez más.

Por tanto, ¿cuáles son los mecanismos de los que dispone la naturaleza para hacer estable un sistema de equilibrio inestable como las fuerzas gravitatorias? Y, tenemos que decir, que el equilibrio está continuamente atacado… no solo el choque de un meteorito contra un planeta debería producir en él una variación de su velocidad que lo condujera a una órbita inestable sino que cualquier fuerza de atracción que un planeta ejerciera sobre otro (cuando la órbita de Mercurio es muy cercana a la de tierra, debería arrastrarnos hacia él y perder nuestra órbita estable).

La teoría cuántica, establece un punto abierto de interacción de otras energías, incluso, una visión ficticia de la fuerza de la gravedad para explicar los fenómenos. Es como si la tierra tuviera una órbita predeterminada y creara la sensación de gravedad para adecuarse a la misma.

Sea como fuera, debe haber mecanismo reguladores dentro de la cinemática universal que hace que los planetas regulen continuamente su equilibrio planetario. Como si vinieran predeterminados con una voluntad de equilibrio que les hiciera mantenerse firmes ante ataques a su estabilidad. Es como si los planetas fueran por una autopista y, cuando llegaran las curvas, hubiera algo que girara el volante y les hiciera mantenerse siempre en el mismo carril, variando incluso la velocidad del vehículo para evitar posibles colisiones.

La ciencia solo aporta números y fórmulas, pero dudo mucho que estemos cerca de determinar el concepto primordial de este equilibrio. Podemos observarlos, como hizo Kepler, podemos cuantificarlo, como intentó Newton y podemos relativilizarlo, como hizo Einstein, pero ¿podremos determinar la causa?

La vida: Excepción normalizada

Sunday, October 5th, 2008

El universo es demasiado grande como que para el antropocentrismo lo pueda explicar. Considerar que el universo ha sido creado por Dios para el hombre es como pensar que la tierra fue creada para dar goce a un grano de arena. En el siglo IV a.C. Metrodoro de Quíos dijo “Asegurar que la Tierra es el único mundo poblado en el espacio infinito es tan absurdo como suponer que en un inmenso campo sembrado de trigo crece una sola espiga”.

La vida es una realidad altamente improbable. Cuando existe una probabilidad entre 1 billón de que ocurra algo y finalmente ocurre, lo llamamos milagro, pero entre 1000 billones de ocurrencias los milagros son necesarios. Sería un milagro que no hubiera alrededor de 1000 milagros en un espacio muestral como el que indico.

Otro problema es si existe o no vida inteligente. De momento no hemos encontrado ni siquiera bacterias en nuestro sistema solar. Seguramente la gente se mostraría poco ilusionada si se encontraran cangrejos en Júpiter, porque nosotros los humanos no consideramos inteligentes a los cangrejos, a no ser que midan más de 2 metros, claro. Pero sería todo un hallazgo. Seguramente los telediarios harían informativos especiales sobre la vida de los cangrejos y la gente se compraría réplicas a medida y pondrían en sus azoteas mensajes como “Bienvenidos cangrejos” o “Yo siempre he andado hacia atrás” visibles desde el Google Earth. Pero aunque la gente no sepa qué significa un hallazgo como éste, no deja de ser un hallazgo prodigioso. Dos planetas en el mismo sistema solar con vida celular!!!.

Pero sería posible y como es posible, no sería un milagro, solo un prodigio. Otro problema en la probabilidad es la contemporaneidad.

Los científicos datan la aparición de los homínidos hace unos 4000 millones de años, pero es posible que hubiera existido vida en otros planetas antes de nuestra aparición. Esta idea estaría amparada por el hecho de que hace billones de años los planetas más lejanos al sol eran más calientes y podrían haber desarrollado formas de vida o climas similares a los nuestros. Es de reciente conocimiento la acusación de ciertos ex-trabajadores de la NASA, que vieron en directo la filmación original del Apolo 11, no la que supuestamente luego nos pasaron a los demás, en las que se podían ver algunas estructuras en ruinas que hacían como de casa, ya que tenían puertas y ventanas. Pero no nos hagamos ilusiones, de ser cierto, pueden hablar de la existencia de vida en la luna hace miles o millones de años. Por cierto, quisiera añadir que en la NASA siguen un protocolo según el cual, caso de conocer la existencia de vida extraterrestre, queda completamente claro que debe ser ocultada a la opinión pública por los efectos que este conocimiento pudieran tener en la población, por lo que tampoco sería tan incoherente, normas de la NASA en la mano, que esta ocultación de información se hubiera hecho o se siga haciendo con nuevos hallazgos.

Volviendo al carácter general de este post, debe quedarnos claro que nos es imposible asegurar al 100% tanto que no haya en la actualidad y en el universo vida fuera de nuestra planeta como que en otro tiempo la haya habido en el sistema solar. Quizás la pregunta más difícil de contestar sería si específicamente existe en la actualidad vida inteligente en el universo que, aunque no proceda de nuestro sistema solar, sea capaz de viajar hasta el mismo. Quizás de esto pensaré en otro momento.

La vida es una ocurrencia altamente improbable que en un espacio muestral como el universo acaba siendo una norma necesaria.

La pregunta sigue siendo “¿por qué?”

Wednesday, August 6th, 2008

Una vez comenté que la ciencia pregunta cómo y la filosofía por qué. Ahora quiero enfrentarlo a la religión. La religión intenta dar respuesta a las siguientes preguntas:

a) ¿De dónde? Siempre debe existir una explicación para el comienzo del universo. Un Dios preexistente creador de todo.

b) ¿Hacia dónde? El mundo tiene fin. Tanto la vida personal como la vida general terrena están planteadas para un fin y al igual que Dios creó el mundo, lo destruye como finalización de su obra.

c) ¿Para qué? El hombre encuentra su lugar en esta pregunta. Dios es creador y destructor y el hombre es su siervo. El hombre ha sido creado con un fin, con una misión y el buen servicio a Dios es el camino de la salvación.

Generalmente, la gente tiende a defender la religión por el principio de Santo Tomás. El religioso ataca al ateo desde el origen de su ignorancia, que es la asociación inmediata.

Santo Tomás intentó defender la existencia de Dios por el absurdo límite al infinito. Si nos vamos infinitamente hacia atrás, llegamos científicamente a un absurdo, si nos vamos infinitamente hacia delante, también. Y como la ciencia no puede demostrar nada, por tanto Dios existe.

Este planteamiento tan estúpido es muy común en la gente de la calle. El religioso tiende a decir “¿de verdad crees que el hombre viene del mono?” “si Dios no ha creado el mundo, ¿quién lo ha creado entonces?”, “si Dios no existiera, ¿para qué estaríamos aquí?”.

Y la verdad, no sé la respuesta a ninguna de las preguntas. No sé quién nos ha creado, cómo acabaremos y qué debemos hacer para servir a un bien supremo de cuya existencia dudo. Pero que yo no tenga respuesta, no significa que la respuesta de la religión sea cierta.

En cualquier caso, sigue sin preocuparme ninguna de las tres preguntas. Yo creo que la pregunta realmente importante de responder es “¿por qué estamos aquí?” y esa respuesta no termina de ser satisfecha por ninguna de las religiones. Muchos dicen, para que tengas la oportunidad de salvarte, pero, si Dios todo lo supiera, no me habría creado para darme la oportunidad de equivocarme, sobre todo sabiendo que me equivocaré.

No quiero creer en el destino, aunque en parte creo que todo está bastante condicionado, pero estoy seguro de que, si estamos aquí, es porque queda algún fleco por resolver dentro de esta naturaleza y, por tanto, hemos podido ser creados porque dicho ente creador nos necesita, lo cual queda lejos de cualquier instinto redentor.

¿Para qué le sirven los hombres, las ballenas, los árboles, la tierra, la luna o los planetas a la naturaleza? ¿Qué saca la naturaleza de ello? Yo creo que no todo es arbitrario, normalmente, siempre hay una razón para todo, aunque ésta no sea sencilla. Y creo, que conociendo la respuesta a ésta, se sabría dar respuesta a todas las demás.

Las consecuencias del determinismo

Sunday, May 4th, 2008

Para mí, una de las principales cuestiones que la vida, tanto en el sentido universal como personal, me plantea es la relación de determinación de las cosas. Saber qué grado de aquello que nos ocurre es expontáneo o previamente determinado.

Es obvio que vivimos en una realidad basada en leyes matemáticas. La ciencia día a día nos descubre nuevas relaciones universales, pero dentro del universo no alcanzable por la ciencia y por tanto lejos de ser algún día científicamente expresadas con carácter universal, también existen estas leyes.

Expresándolo de otro modo, existen más realidades matemáticas que físicas. La leyes físicas expresan un conjunto fuera de excepciones, pero en un sistema lleno de excepciones, estas excepciones, a su vez, siguen leyes matemáticas que la ciencia nunca intentará encontrar (a no ser que esta excepción nos resulte rentable y afecte a estudios energéticos o tecnológicos).

Siguiendo la línea de otro escrito ya publicado, la ciencia nunca intentará averiguar quiénes somos cada uno de nosotros, solo nosotros podemos extraer esa ciencia aún a riesgo de que, una vez conocida, no poder compartirla, pero aún así, por muchas excepciones que cada uno suponga dentro de las grandes estadísticas humanas, siempre seguimos pautas que podrían ser derivadas de efectos anteriores.

Si intentáramos expresar todas las leyes matemáticas del universo, tanto aquellas que expresa la ciencia como aquellas que afectan a cada individuo, a la relación de sus nacimientos y evoluciones y aplicada a cada partícula o relación de partículas con sus convenientes ecuaciones de dependencia, es decir, si pudiéramos plantear las infinitesimillonesillas ecuaciones del universo, como con cualquier sistema de ecuaciones de menor grado, podríamos llegar a tres situaciones posibles.

a) El sistema devuelve una solución exacta. Matemáticamente significaría que la ecuación es determinista. Físicamente podría significar que el universo, en realidad, es una constante estática o que, al menos, en estados de no variación de las ecuaciones o las variables se llegaría a dicho resultado.

b) El sistema tiene (n-m) grados de libertad. En un sistema de n ecuaciones no relacionadas (que de unas no se puedan deducir las otras) y m incógnitas, la solución es un espacio (n-m) dimensional. Está claro que el universo observable y el que la ciencia se podrá mover depende básicamente de cinco variables deterministas… las tres del espacio, el tiempo y sus diferenciales (efectos del pasado), aunque a mí me gusta añadir las integrales (efectos del futuro), y el tipo de partícula que ocupe en cada momento el espacio a las que se añaden las ecuaciones de unión. Y básicamente hasta ahí llega nuestro universo explicable y en el que podríamos imaginar el máximo libre albedrío.

c) El sistema no tiene solución. Hay mayor grado de ecuaciones que posibles respuestas y es imposible satisfacerlas todas (por ejemplo, no hay posible solución a un sistema de estas dos ecuaciones x=2 y x=5 ya que no hay valor posible para x que cumpla ambas condiciones). Matemáticamente es irresoluble. Físicamente significaría o que sobran ecuaciones o que faltan variables… existiendo este riesgo físicamente en cualquiera de los casos anteriores.

Creer en el destino, por tanto, sería equivalente a considerar que el universo es determinista y constante. Podríamos decir, que al ser constante tiene instinto de conservación pero de ser así, ¿qué sentido tendría la creación de los opuestos y el planteamiento de las ecuaciones y variables conocidas?. Aquí podríamos hablar cómo Matrix, por ejemplo, plantea esta paradoja y para solucionarla aporta una nueva dimensión.

Creer que en el universo existe cierto libre albedrío otorgaría a cada individuo una pequeña porción dinamizadora del conjunto y aportaría al universo un carácter dinámico y evolucionante y por tanto, tendría la consideración de ser vivo que crece, adquiere inteligencia, cuerpo, fuerza y en definitiva, evoluciona (o involuciona según se mire).

Creer que hay más ecuaciones que grados de libertad solo podría significar que las matemáticas no tienen por qué cumplirse en el universo y que en el universo, quizás, a veces hay situaciones en las que algo vale 2 y 5 a la vez, aunque no cumpla ningún tipo de lógica.

Eres infinitesidimensionalmente resoluble.

Wednesday, February 13th, 2008

Desde pequeño a adolescente, fui una persona relativamente religiosa. Fue un tema que me apasionó mucho y que me permitió estas en reuniones en las que se hablaba de los sentimientos, de las verdades sanas y de la esperanza en una vida feliz. Luego abracé la filosofía, me sentí románticamente atraído por el platonismo y estudié con pasión la filosofía griega, pero me di cuenta de que el mensaje seguía siendo demasiado simple. Necesitaba algo más sólido, algo que me resultara creíble.

Y con dudas y respuestas, con paciencia, con obsesión, al final, encontré mi respuesta, la que a mí me vale. Y, entonces, me di cuenta de que había estado dando vueltas en círculo, de que siempre había buscado algo erróneamente. Me di cuenta de que el conocimiento gnóstico, la búsqueda de la verdad universal, aunque resulte satisfactoria, nunca dará una solución para afrontar la vida diaria, pero quizás fue todo más bien una consecuencia.

Una vez encontrada una creencia personal ajena a toda creencia actual, una vez encontrada una creencia propia, acabas replanteándote muchas cosas de tu vida diaria. En el momento en el que sabes que no hay cielo ni infierno, tu moralidad puede verse altamente afectada, de la misma manera en lo que al comportamiento con los demás se refiere.

Quizás yo llegue por convicción, pero seguramente este hecho se muestra en cualquier persona que pierda cualquier referencia religiosa del mundo. La relativización de los valores morales. Te acabas replanteando tu escala de valores. Te planteas qué es lo que siempre te ha gustado y por qué no lo hacías. Cambias progresivamente tu manera de entender a la gente que te rodea. Te preguntas ¿si en lugar de haber heredado una escala de valores de otros tiempos y hubieras escogido las mías propias, cuál escogería?

Cada uno ha llegado a ese momento de una manera desacelerada, pero ¿cómo serán aquellas generaciones, que vivan en un mundo sin esperanza religiosa y con libertad personal? Seguramente caótico. En cualquier caso, no creo que ese hecho ocurra. El hombre es religioso por naturaleza y siempre necesita encontrar una comunidad, un rito o un rezo. Cuando no tengamos en qué creer, lo buscaremos. Y seguramente estas maneras de entender la vida se asociarán en creencias futuras… porque el mundo necesita esperanza para sobrevivir, ya que solo el que tiene esperanza desea reproducirse.

No quería dejar de compartir mi creencia religiosa personal. Creo que la vida es una ecuación matemática. Es un sistema sin variables al azar. Todo ocurre, infinitesidimensionalmente, de una manera exacta. Llámenlo destino si quieren, pero Dios no existe, o dicho de otra manera, nunca entenderemos la infinitesidimensionalidad, desde los límites de nuestra cuatridimensionalidad. Si pudiéramos imaginar a Dios como eterno, como atemporal, nosotros, para él estaríamos ocurriendo todos al mismo tiempo. De la misma manera, que si Dios no fuera material, para él seríamos todo la misma cosa. Somos una brana temporal. Un espacio limitado y protegido de antitemporalidad y de antimaterialización que vive circunstancialmente. Y de la misma manera que un virus puede atravesar una membrana, quizás algún día un virus nos atravesará y el mundo más que acabarse, deja de transcurrir, dejará de transcurrir, ha dejado de transcurrir, transcurrirá eternamente durante un instante.

La verdad es que religiosamente, no hay nada, nuestro creador nos creó a todos con el único deseo de cumpliéramos una voluntad deliberada, la separación cuatridimensional debe cumplir un papel importante por diferenciación al igual que habrá otros universos ndimensionales diferenciados para cumplir una función específica en un conjunto equilibrado infinitesidimensionalmente.

Claro, desde esta perspectiva, se me hace raro imaginarme cualquier clase de juicio sumarial sobre mis pecados.

Extrañas asociaciones

Monday, February 11th, 2008

Hesse tenía una literatura muy orientada a lo espiritual y me encantaba. Y me resulta obligado añadir que es uno de los nombres que aparecen en la lista de nóbeles. En el link que podrás encontrar a la derecha y que aquí reproduzco podrás acceder a algunos fragmentos suyos y podrás bajarte sus libros más destacados con solo clicar.

http://elmistico.com.ar/descarga/hesse/index.htm

A partir de algunas de sus frases que leí Damian, me quedé con en la cabeza con éstas.

“Nada le es más desagradable a un hombre que tomar el camino que conduce a sí mismo”

“Todos los hombres que tuvieron un efecto dentro del curso de la historia de la humanidad fueron capaces y efectivos sólo porque aceptaron lo inevitable”

“Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría.”

“El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. El que quiere nacer, tiene que romper el mundo. El ave vuela a Dios. El Dios es Abraxas”

Y, con esta última me quedé con dudas. Investigué el concepto de Abraxas y me quedé un poco asombrado al descubrir que aparece en un libro de Jung, eminencia de la psicología moderna, con una historia apasionante detrás. Jung asegura haber escrito “VII SERMONES AD MORTUOS” (que en latín significa “Siete sermones a los muertos”) en una especie de revelación del inconsciente colectivo ocurrida durante un periodo de gran actividad paranormal en su casa observados por todos los miembros de su familia hasta el punto que una tarde los espíritus tocaron el timbre gritando “Regresamos de Jerusalén, donde no encontramos aquello que buscábamos” y que un tal Filemón le dictaba algo que decía el Basílides de Alejandría, un gnóstico de Alejandría del siglo II (alucinante!!!).

El mismo Jung, explica en un artículo parte de las cosas que ocurrieron en su casa (si queréis al grano leed a partir de donde pone “1916″) .

http://www.alipsi.com.ar/rapp/05-94/onetto.pdf

Este libro nunca lo publicó oficialmente al romper claramente la imagen como famosa eminencia de la psicología científica, pero finalmente accedió a incluirla “en honor a la verdad” como un apéndice de un libro de 1963 que regalaba a sus amigos y que con el tiempo acabaron trascendiendo.

http://www.faroaustral.com.ar/wp-content/uploads/2007/06/jung-carl-gustav-siete-sermones-a-los-muertos.pdf

Me pareció también curioso como actualmente los puristas de Jung no consideran a este libro como aceptable. En la wikipedia no se menciona este libro dentro de su bibliografía cuando en la misma wikipedia existe sobre este libro un artículo casi tan extenso como el de su autor.

Pero aún hay más. Aunque por el momento de su publicación seguro que no, algo me hizo pensar si había algún tipo de coincidencia entre el hecho la publicación de Damian en 1919 con este extraño suceso. Y resulta que Hesse fue un paciente de Jung durante diferentes momentos de su vida y que el carácter gnóstico que siempre había tenido Jung, más allá de sus méritos como psicoterapeuta, fue clave para él, y no sabemos si llegaría a leerlo antes de su publicación…

Nos vemos en el PLEROMA!!!

Sublimación descendente

Sunday, February 10th, 2008

Nuestro cerebro establece comportamientos complejos a partir de la relación e intercomunicación de unidades inferiores. De la misma manera que un proceso mental simple se establece a partir del trabajo coordinado de un grupo de neuronas, un proceso mental complejo, se basará en la intercomunicación de procesos simples y elementos como la personalidad, los sentimientos o el estado de ánimo son el resultado final de la acción coordinada de procesos mentales más complejos.

Estos microelementos, para realizar un trabajo diferencial dentro del elemento más complejo, necesitan ser lo suficientemente iguales como poder comunicarse la repartición de tareas y el resultado de su trabajo o poder alcanzar determinados tipos de equilibrio de convivencia. Pero a su vez, estos microelementos necesitan ser lo suficientemente diferentes como para poder realizar de manera diferencialmente optimizada la tarea asignada estableciendo uniones de diferencias.

También quisiera resaltar que estos microelementos inferiores muchas veces carecen de la visión de la importancia del elemento superior que les contiene, que les ampara y que explica su existencia temporal.

Pero esta ordenación que explico es extrapolable a cualquier dimensión de la naturaleza. Elementos complejos como las personas, cualquier sociedad, las células o las galaxias se basan en la coordinación de elementos inferiores que realizan una función individual y diferenciada y que normalmente carecen de la visión suficiente del conjunto al que representan, aunque a veces pequeños elementos, como yo, lo intuyan.

Desde un punto humanista, el interés no es determinar las separaciones conocidas, sino extrapolar este principio de forma ascendente o inductista. De la misma manera que las personas establecen sus mecanismos mediante la acción coordinada de elementos inferiores, el hombre puede también verse como un elemento de un organismo superior, quizás invisible a nuestros sentidos, que aprovecha la diferenciación de la especie frente a otras y de los individuos dentro de la especie para obtener un beneficio diferencial de nuestra existencia.

A veces me gusta ver la naturaleza como un proceso en el que cada componente lleva una pregunta escrita dentro de su ser, la misma para todos, aunque matizada para cada uno, para que cada uno aporte una solución diferencial a dicha pregunta que explique, en suma, la respuesta total… quizás solo seamos un eslabón más de una cadena de montaje con fines superiores a nuestra existencia.